Es la parte más antigua, localizada junto al río Oder – el río mas largo de la ciudad. La isla fue habitada en el siglo X, al principio era solo una plaza pequeña. Alli vivía el clero. Se puede decir que es una de las cunas del cristianismo en Wroclaw. Actualmente, hay 5 iglesias – todas medievales.
Entre ellas, la más importante – en un pleno centro de la isla – es la Catedral gótica de San Juan Bautista. La iglesia actual fue construida entre los siglos XIII y XIV y es la cuarta catedral en ese lugar. Dentro de la catedral podemos encontrar numerosos signos e gran interés histórico y cultural de la época romana, gótica o barroca.
¿Quieres visitar la otra parte de Wroclaw? ¡Vé arriba!
La iglesia tiene dos torres que miden 97 m de altura. Allí esta situado un punto de vista.
Información sobre las entradas:
El lunes: 12:00 – 16:30
De martes a sábado: 10:00 – 16:30
Los domingos y días festivos: 14:00 – 16:00
Los adultos: 5 zł
Los niños y adolescentes hasta los 14 años: 4 zł
A continuación nuestro paseo, vamos al Museo Archidiocesano situado cerca de la Catedral. El Museo está lleno de momumentos pintados, esculpidos o escritos. Podemos encontar allí los cuadros del siglo XIV, los tableros con escritura cuneiforme o la momia del chico. Sin duda, lo que más vale la pena de ver es „Księga Henrykowska”. Es un libro del siglo XIII en el que encontramos la primera frase escrita en polaco. Hoy en día tiene gran valor histórico, fue inscrita en la lista de UNESCO.
nformación sobre las entradas:De martes a domingo: 09:00 – 15:00
Adultos: 10 zł
Niños y adolescentes: 5 zł
Junto al Museo hay otra iglesia mágica – la iglesia mayor de Wroclaw que se llama św. Idziego. Fue inaugurada en el siglo XIII, de arquitectura romana. Cerca hay una edificacion muy interesante – „Brama Kluskowa” relacionada con una leyenda encantada.
„En el pueblo cerca de Wroclaw vivía el campesino Konrad con su esposa Agnes. La mujer era famosa por su talento para hacer los mejores fideos en la zona de Silesia. Cuando ella murió de sido a la peste, el hombre esperaba la muerte por hambruna. De vez en cuando, el hombre iba a Wroclaw y se echaba una siesta cerca de la iglesia. En el sueño, la mujer se le apareció y le anunció que le daría un caldero mágico, que cada noche estaría lleno de bolas de pasta fresca. Konrad tenía que cumplir sólo una condición – no comer todo, debía dejar una bola de masa en la parte inferior del recipiente. Al despertarse, el campesino vio una olla llena. No pudo controlarse y decidió comer todos las bolas. La última bola de masa, sin embargo, no quieren quedar atrapados: perseguido por Konrad finalmente dejo en la parte superior de las arcadas y se convertio en piedra. El caldero nunca volverá a ser llenado.”
Una palabra polaca para hoy: el paseo - spacer